El Gran Volcán


La semana pasada me reuní con un amigo mío, quien se dedica al negocio del crédito automotriz, un amigo al que frecuento mucho y con quien cada año voy a escalar el volcán del Nevado de Toluca, un lugar donde si es que se quiere, es posible desconectarse del mundo.

Este es tan solo uno de los volcanes que rodean la capital mexicana, una ciudad, literalmente, entre volcanes, algo que para muchas personas podría resultar un poco aterrorizante; sin embargo, estos volcanes duermen o están inactivos.

Un volcán representa toda la majestad de la madre naturaleza, ya que combinan altura, majestuosidad y fuerza en un mismo organismo, algo que no es muy común encontrar en ningún lugar, algo que hace del valle de México un lugar especial y como ningún otro, ya que pocas son las ciudades rodeadas por gigantes dormidos.

El volcán más fácil de subir, si es que no se cuenta con experiencia profesional, es sin duda el Nevado de Toluca, aunque no es de ninguna manera demasiado fácil y se requiere de buena condición física para llegar hasta el cráter de aquel gigante.

Lo ideal es subir desde las faldas del volcán hasta el cráter, lo que es equivalente a una escalada de no menos de 7 horas, algo que por lo general, especialmente si uno no se dedica a este deporte, no es algo que se quiera hacer simplemente por diversión.

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Lo que se hace normalmente es que se lleva un automóvil que sube un camino un poco brusco, hasta llegar a la parte rocosa del volcán, donde uno se baja y comienza el recorrido a pie por un plano un poco complejo, ya que está formado de mucha piedra volcánica, que por momentos puede llegar a parecer una arena movediza y donde cada paso pesa como si tuviéramos cemento en la bota.

Muchas personas podríamos pensar que esto es por falta de condición física o por falta de práctica; sin embargo, no lo es así, ya que este efecto se debe a la inmensa altitud de más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, una altitud que causa mareo, posible taquicardia y molestias de varios tipos, además de ser una superficie bastante complicada y fácil de caer.

Es muy importante tener en cuenta que si alguien padece de sobrepeso, es bastante recomendable no ir a hacer esta actividad a este volcán y mucho menos a los otros volcanes que rodean nuestra metrópolis, ya que para escalarlos, sí es necesario contar con experiencia en alpinismo, rapel además de ir con un guía que certificado que conozca aquel lugar.

Sin embargo, el esfuerzo de ir al Nevado de Toluca vale mucho la pena, una vez que uno llega al  cráter, ya que verdaderamente se parece a una locación en la luna o en Marte, con una belleza absoluta que solo ahí se encuentra.

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